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Mostrando entradas de mayo, 2026

El Bosque de los Susurros. Versión abreviada (Cuento 3 de El Secreto del Desván. Verano de 2025).

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Aquella mañana llovía. —¡Qué pena! No podemos salir… —dijo Carlos. —Qué aburrido… —añadió Manuel. De pronto, Carlos sonrió y a la vez exclamó. —¡El cofre del desván! Subieron corriendo y abrieron el cofre. Como las otras veces, el mapa mágico empezó a brillar. ¡Y la magia volvió! Aparecieron sus amigos: Pinto, Trufa, Gabriel, Oliver, Tigrillo, Zetatrón, Don Hilario y el Señor Bestión. El mapa mostró un lugar nuevo: “El Bosque de los Susurros”. Un remolino de luz los envolvió. Y… ¡zas! Aparecieron en un bosque enorme, con árboles eran gigantes. Todo era bonito… pero extraño. —¿Habéis oído eso? —preguntó Manuel. Se oían voces suaves. Susurros. ¡El bosque hablaba! Pinto encontró un pergamino. Carlos lo leyó: “Escucha con el corazón.” Gabriel empezó a cantar. Y entonces las hojas se movieron, apareciendo un camino secreto. —¡Vamos! —dijo Manuel. Todo el grupo se cogió de la mano y echaron a caminar juntos. De pronto, ¡el suelo tembló! Unas raíces atraparon a Carlos. —¡Cuidado! El Señor Bes...

“¿Cómo es posible que los españoles puedan dormir tranquilos con todo lo que se está diciendo de los jueces?”

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El otro día escuché en un programa de televisión, al juez Villegas, que muy afectado pronunciaba la siguiente frase: “¿Cómo es posible que los españoles puedan dormir tranquilos con todo lo que se está diciendo de los jueces?”. Se me quedó grabada porque la pregunta es acertada, pero no se ajusta del todo a la realidad actual del estado de la ciudadanía española.  Lo que me mueve a sugerir otra pregunta, con todo mi respeto hacia el Magistrado:  No, Magistrado. La pregunta no es esa. La pregunta es mucho más incómoda: ¿cómo es posible que sigamos tolerando que se diga lo que se dice…? Aquí no hay un problema de estado de sueño colectivo. Hay un problema de degradación asumida. De podredumbre institucional convertida en paisaje. De escándalos que ya no escandalizan porque llegan en serie, se solapan, se neutralizan entre sí y acaban diluidos en una especie de fatiga moral que todo lo amortigua. Lo grave no es que “se hable mal” de los jueces españoles. Lo grave es que quienes d...

La corrupción no nace sola: nace cuando la lealtad vale más que la competencia

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La frase de la filósofa y politóloga alemana Hannah Arendt, que da base a este post está en plena vigencia hoy en España que está asistiendo, una vez más, al espectáculo degradante de la corrupción política convertida en rutina. Audios, comisiones, enchufes, contratos bajo sospecha, redes clientelares, favores cruzados, silencios comprados y dirigentes fingiendo sorpresa mientras el ciudadano contempla, agotado, cómo se repite siempre el mismo patrón. Y el problema no son solo los corruptos. El verdadero problema es el sistema que los protege. Porque la corrupción rara vez aparece en estructuras donde imperan la independencia, el mérito y la vigilancia profesional. La corrupción florece precisamente en aquellos entornos donde la obediencia política pesa más que la capacidad técnica, donde los cargos se reparten por afinidad y donde demasiada gente debe su puesto no a su preparación, sino a su fidelidad. Ahí empieza todo. Cuando un partido convierte las instituciones en agencias de col...

No hay dos Españas. Hay una España… y una anti España.

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Anoche, en el transcurso de un programa en el que trataban la actualidad de España,  escuché la frase que sirve de título a este post. Hablaban de la cantinela  que durante décadas nos han repetido: “las dos Españas” . La derecha y la izquierda. Conservadores y progresistas. Tradición y modernidad. Como si el problema de España fuese simplemente una diferencia ideológica entre compatriotas que desean lo mejor para su país desde perspectivas distintas. Pero la realidad actual ya no encaja en ese relato cómodo. La realidad es otra: no hay dos Españas.  Porque una cosa es discrepar sobre impuestos, educación o economía. Y otra muy distinta es trabajar activamente para debilitar la nación, enfrentar a los ciudadanos, vaciar las instituciones y convertir el Estado en un instrumento al servicio de intereses políticos, clientelares o separatistas. No. Hoy no hay dos Españas. Hay una España que madruga, trabaja, paga impuestos, levanta empresas, cuida a sus mayores, educa a sus h...

Cuando el saqueo se convierte en sistema

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  La frase Frédérick Bastiat, economista y diputado francés, no describe una distopía lejana. Describe una enfermedad política que aparece siempre que el poder deja de sentirse vigilado y comienza a considerarse propietario del Estado. Y en la España actual, demasiados ciudadanos tienen ya la amarga sensación de que esa enfermedad ha dejado de ser una excepción para convertirse en método. Porque el problema de la corrupción no son únicamente los sobres, las mordidas, las comisiones o los contratos amañados. Eso es solo la superficie visible. El verdadero problema aparece cuando quienes deberían avergonzarse consiguen convertir el abuso en rutina, la mentira en relato oficial y la impunidad en derecho adquirido. Entonces nace algo mucho más peligroso: un ecosistema entero dedicado a justificar el saqueo. Ya no basta con robar. Hay que fabricar un discurso que convierta al corrupto en víctima, al denunciante en enemigo y al ciudadano indignado en un extremista incómodo. Y para lograr...

El poder, la corrupción y el silencio de los socios.

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  España atraviesa uno de esos momentos en los que la política deja de ser relato y empieza a revelar su verdadera naturaleza. Caen las máscaras. Se desgastan los discursos. Y lo que queda ya no es ideología, sino poder. Durante años, una parte importante de la izquierda española construyó su legitimidad sobre una idea muy concreta: la superioridad moral frente a la derecha. No bastaba con defender políticas sociales; había que representar también una supuesta limpieza ética. La corrupción era “cosa de otros”. El PP aparecía asociado a Gürtel, Bárcenas, Kitchen, sobresueldos, comisiones y redes clientelares. Y millones de ciudadanos terminaron creyendo que existía una diferencia esencial entre bloques: unos podían equivocarse; los otros estaban moralmente contaminados. Pero la historia tiene una costumbre devastadora: termina alcanzando a quienes convierten la moral en arma política. Hoy España contempla cómo el entorno del poder socialista se ve cercado por investigaciones, g...

¿Qué más tiene que pasar?

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Durante años, la izquierda española ha repetido una idea casi religiosa: que la estabilidad institucional está por encima de todo. Por encima del desgaste, de los escándalos, de las contradicciones y, a veces, incluso por encima de la coherencia moral de quienes sostienen el poder. Pero llega un momento en el que una democracia debe hacerse una pregunta incómoda: ¿qué límite existe realmente para retirar el apoyo a un gobierno? La pregunta vuelve hoy con fuerza tras el terremoto político provocado por el escándalo que salpica a José Luis Rodríguez Zapatero, convertido desde hace años en una especie de “faro moral” de parte de la izquierda española. Y es precisamente ahí donde aparece una contradicción difícil de ignorar. Porque conviene recordar algo que parece haberse borrado deliberadamente de la memoria política reciente: fue durante el gobierno de Zapatero cuando estalló el 15-M. No ocurrió bajo un gobierno conservador. No sucedió en tiempos de austeridad liberal clásica. Ocurrió b...

El secreto del desván (cuento 2).

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La lluvia había caído durante toda la tarde sobre el tejado de la vieja casa. No era una tormenta fuerte, más bien una lluvia tranquila, de esas que parecen contar historias mientras resbalan por las ventanas. En aquella casa vivían dos hermanos muy distintos. Manuel, que tenía ocho años, observaba el mundo con calma. Le gustaba dibujar mapas, escribir secretos en cuadernos y hacerse preguntas que casi nadie sabía responder. Siempre llevaba un lápiz detrás de la oreja y decía que los lugares antiguos “guardaban memoria”. Carlos, en cambio, tenía cuatro años y era imposible verlo quieto más de un minuto. Corría por los pasillos como un pequeño huracán, inventaba juegos con cualquier cosa y hablaba incluso mientras soñaba. Y luego estaba Pico. Pico era un perro blanco con manchas negras, orejas traviesas y una costumbre muy curiosa: siempre encontraba aquello que los demás no veían. Aquella tarde, mientras el viento hacía crujir las ventanas, los tres subieron al desván. La escalera era ...

“El cuento que nunca se acaba” (cuento 1).

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Había una vez unos papás llamados Mari Cruz y Manolo que aprendieron a quererse despacio, casi sin darse cuenta, como crecen las cosas importantes. Compartían una vida sencilla, llena de pequeños gestos, de miradas cómplices y de sueños hablados en voz baja cuando llegaba la noche. Pero había un sueño que brillaba por encima de todos: tener un hijo. Manolo imaginaba muchas veces la llegada de una niña. Le gustaba pensar que algún día caminaría de su mano, que le contaría secretos antes de dormir y que él podría protegerla del mundo como los padres protegen los tesoros que más aman. Mari Cruz, en cambio, nunca pidió nada concreto. Solo deseaba que aquel hijo llegara sano, que respirara fuerte al nacer y que llenara la casa de vida. Pasaron días. Luego, meses. Después años enteros cargados de esperanza silenciosa. Y entonces, una mañana luminosa de agosto, cuando el verano parecía haberse detenido sobre el mundo, ocurrió el milagro. El 9 de agosto nació Manuel. Llegó pequeño y perfecto, ...

España no duerme: se rinde.

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Hay sociedades que se rebelan y sociedades que se acostumbran. España, hoy, parece instalada en esa segunda categoría: la del país que lo ve todo, lo sufre todo y, sin embargo, parece reaccionar tarde, mal o casi nunca. No porque no haya motivos. Al contrario. Sobran. Lo que falta es oxígeno. Lo que sobra es cansancio. Lo que se pudre, lentamente, es la confianza. Nos dicen que la ciudadanía está aletargada. Qué cómodo resulta ese diagnóstico para quienes confunden la paciencia con la sumisión y la fatiga con la indiferencia. La realidad es más dura: la sociedad española no está dormida, está exprimida. La han dejado sin aire entre la corrupción política, la degradación institucional, los salarios que no alcanzan y una vivienda convertida en privilegio. Cuando todo aprieta a la vez, la protesta no desaparece: se encoge, se aplaza, se traga. La vivienda es el gran símbolo de esta derrota cotidiana. No tener casa ya no es un drama excepcional; es casi una biografía compartida. El CIS sit...
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  Hay frases que resumen una época entera. Y pocas describen mejor el momento político que vivimos que esta: “Es peligroso tener razón cuando el Gobierno está equivocado.” Porque ya no estamos ante un poder que simplemente se equivoca. Eso sería humano, incluso democrático. El verdadero problema comienza cuando el Gobierno convierte su error en dogma, y cualquier voz crítica pasa automáticamente a ser un enemigo a destruir. España atraviesa una deriva inquietante: quien cuestiona el relato oficial es señalado, ridiculizado o directamente perseguido desde el aparato político y mediático afín. No importa si los hechos terminan dándole la razón. No importa si el tiempo confirma las advertencias. Lo importante es mantener intacta la maquinaria del poder. Lo hemos visto con la economía, con la amnistía, con la colonización de las instituciones, con la manipulación del lenguaje político y con el uso partidista de organismos que deberían servir a todos los españoles y no solo al Gobierno ...

La caída del mito: las devastadoras consecuencias políticas y morales de la imputación de Zapatero

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La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el denominado caso Plus Ultra ha abierto una grieta política y moral de dimensiones históricas dentro del PSOE y del propio Gobierno de Pedro Sánchez. Más allá del recorrido judicial que tenga la causa —y más allá de la imprescindible presunción de inocencia que ampara a cualquier ciudadano, y que comentaba en mi anterior artículo— el golpe institucional ya está producido. El daño político existe. El deterioro moral es evidente. Y la crisis de credibilidad apenas acaba de comenzar. Porque una democracia seria no puede funcionar sobre la ficción permanente de que una imputación de semejante gravedad es un simple incidente administrativo sin consecuencias públicas. Cuando un expresidente del Gobierno es investigado por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental, el problema deja de ser individual. La sospecha alcanza inevitablemente al entorno político que lo protegió, lo promocionó, lo utilizó...

EL JUICIO ANTES DEL JUICIO.

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                                                                                                                                                                                              IMAGEN CREADA POR IA La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el denominado caso Plus Ultra ha abierto un debate que mezcla tres planos distintos: la investigación judicial, la presunción de inocencia y las acusaciones de lawfare o utilización política de la justicia. Segú...

Listas abiertas, voto directo y umbral nacional: una reforma necesaria para la democracia española

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Ayer fueron las elecciones en Andalucía y siempre que las hay, bien sean nacionales, autonómicas o locales, siempre me surge la misma idea, la necesidad de cambiar el sistema de listas porque en  España votamos, pero rara vez elegimos. Esa es una de las paradojas más profundas de nuestro sistema electoral. Depositamos una papeleta, sí, pero no decidimos realmente quién nos representa. Elegimos siglas, no personas. Y esa distancia entre el ciudadano y su representante es una de las raíces de la desafección política que hoy recorre el país. No se trata de un problema menor ni técnico. Es estructural. El sistema de listas cerradas y bloqueadas ha convertido a los partidos en filtros absolutos del poder político. La carrera de un diputado depende más de su posición en una lista que de su prestigio ante los votantes. La lealtad al aparato pesa más que la responsabilidad frente al ciudadano. Y cuando eso ocurre, la democracia se vacía de contenido sin dejar de cumplir formalmente sus rit...