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Mostrando entradas de marzo, 2026

El regreso de Mónica Oltra y la medida desigual

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H ay algo en los regresos que siempre me ha incomodado. No en lo que prometen, sino en lo que ocultan. Con los años he aprendido a desconfiar de esa facilidad con la que la política convierte el pasado en argumento y la memoria en refugio. Como si bastara con haber sido para seguir siendo. El posible regreso de Mónica Oltra no es solo una noticia. Es una pregunta.  Y no es menor:   hasta qué punto estamos dispuestos a recordar… y hasta qué punto preferimos olvidar. En política no todos los regresos son iguales. Ni todas las caídas pesan lo mismo. Algunos vuelven con una losa. Otros, sorprendentemente, vuelven con una coartada. El caso de Mónica Oltra se sitúa justo en ese territorio incómodo donde la memoria, la ideología y la conveniencia empiezan a confundirse. Porque no estamos solo ante una figura que reaparece. Estamos ante la prueba de hasta qué punto somos capaces —o no— de medir a todos con el mismo criterio. Durante años, Compromís construyó un relato eficaz en l...

El eslogan y la hemeroteca

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Por momentos, el discurso de Pedro Sánchez parece pensado para resistir el presente, pero no para sobrevivir al archivo. “No a la guerra” es, sin duda, una consigna eficaz. Lo fue hace dos décadas en las calles y lo sigue siendo hoy en la tribuna política. La diferencia es que ahora quien la enarbola gobierna. Y la hemeroteca, implacable, empieza a hablar. Porque mientras el Ejecutivo proclama su rechazo a los conflictos armados, los datos oficiales dibujan un cuadro bastante más complejo. Ahí están los informes de exportación de material de defensa publicados periódicamente por el propio Gobierno. Recogidos por medios como El País , muestran que España ha seguido vendiendo armamento a países de Oriente Medio incluso en contextos de elevada tensión . En septiembre de 2025, ese mismo diario señalaba que las ventas a Israel habían caído desde el inicio de la ofensiva en Gaza, pero “no se frenaron del todo” . La matización no es menor. Porque introduce una grieta entre el discurso políti...

Cuando la derrota se convierte en ruido: la estrategia de confrontación de Podemos

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En política, perder no siempre implica aprender. A veces, simplemente implica gritar más alto. La reciente campaña lanzada por Podemos tras sus últimos reveses electorales parece responder más a esta segunda lógica que a un ejercicio serio de autocrítica. La imagen es deliberadamente impactante: un agente policial con la rodilla sobre una figura, acompañada de un mensaje que acusa directamente de “violencia racista”. No hay matices, no hay contexto, no hay análisis. Solo una afirmación categórica diseñada para provocar una reacción visceral. Y ahí está precisamente el problema. Cuando un partido político reduce una cuestión tan compleja como la relación entre fuerzas de seguridad, racismo y sociedad a una consigna visual simplificada, no está contribuyendo al debate público: lo está empobreciendo. Está sustituyendo la reflexión por la emoción, el argumento por el impacto. Tras sus malos resultados electorales, cabría esperar de Podemos una reflexión profunda: ¿por qué han perdido apoyo...

La ciudad que no quiere ruidos. Cuando el juego infantil deja de ser parte de la vida para convertirse en una molestia

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                                                           (Imagen creada con IA) Ayer, al entrar en el portal de mi casa, presencié una escena que no me gustó nada. Dos personas, mayores, reprendían a dos niños —uno de unos 10 años y el otro de unos 6, aparentemente hermanos— por jugar al fútbol en la plaza. La pelota era de goma. Al poco, un adulto —que supuse era su padre— salió en su defensa. Se entabló una discusión entre los tres adultos. Sin gritos ni estridencias, eso sí. Los niños escuchaban en silencio, respetuosos, como si ya hubieran aprendido que jugar también puede ser motivo de conflicto. Aquella escena me llevó a una reflexión. En una época marcada por la hiperconectividad, la sobreprotección y la creciente urbanización, el juego libre en la calle —ese que generaciones anteriores vivimos como parte esencial de nuestra inf...

La inflación y la indolencia de un Gobierno paralizado en un mundo en guerra

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                                                                 España continúa sufriendo uno de los incrementos de precios más persistentes de las últimas décadas, pero hoy resulta imposible entender esta situación sin atender al contexto internacional más inmediato. A la ya prolongada Guerra de Ucrania se suma ahora un nuevo foco de inestabilidad global: la guerra entre Estados Unidos e Irán de 2026, que ha alterado de forma directa los mercados energéticos, el comercio internacional y la estabilidad geopolítica. El conflicto, iniciado tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, ha desencadenado una escalada militar con consecuencias económicas inmediatas: interrupciones en rutas comerciales clave, ataques a infraestructuras energéticas y una creciente amenaza sobre el estrecho de Ormuz, ...

“Cuando el Estado llega a la muerte pero no a la vida”.

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Noelia tenía 25 años. Murió tras solicitar la eutanasia, en un proceso avalado por la ley y ratificado por la justicia, que desestimó el recurso presentado por su padre. Todo se hizo conforme al procedimiento. Todo fue, en apariencia, correcto. Y, sin embargo, algo profundamente incorrecto permanece. Porque cuando una sociedad necesita refugiarse en la legalidad para explicar la muerte de una joven, es que ya ha empezado a aceptar como normal lo que en realidad debería resultarle insoportable. La ley puede ordenar un proceso. Puede garantizar derechos. Pero no puede sustituir aquello que un Estado del bienestar está obligado a ofrecer: cuidado, presencia, acompañamiento real. Noelia ejerció su derecho. Nadie debería discutir eso. Pero el hecho de que pudiera hacerlo no agota la responsabilidad pública sobre su historia. Más bien la amplía. Porque la pregunta no es si podía morir, sino por qué vivir dejó de ser una alternativa suficientemente acompañada. En los últimos meses, España ha...

MUCHO ESTADO, MENOS CONFIANZA.https://images.openai.com/static-rsc-4/DwX0chepVEoQZIGjLhcYdAt6NSCYq7LWv9qNtO1Rm-57SR7pb6MaMshIsKedkB5esT1ImqpL1wb-yb1IkIcN13bTN36I-vXNn0-Ka5PtdMbDTnmuo8oCW9_NUfB2PTjJHWri1IQdAuqSYsYO4BJ9e6FZPYgJT7WV2TLmdD7cVwIw2UMpwI4awa5TtqJiYg8w?purpose=fullsize

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EL DESGASTE SILENCIOSO DEL BIENESTAR: Hay cosas que no se rompen de golpe. Se desgastan. Sucede con los objetos, con las relaciones… y también con los sistemas en los que confiamos sin preguntarnos demasiado por ellos. Durante años hemos vivido bajo la idea —casi una certeza— de pertenecer a un Estado del bienestar. Una estructura sólida, casi incuestionable, que en países como España ha garantizado algo más que servicios: una forma de entender la vida en común. Sanidad, educación, pensiones. Palabras que no necesitaban explicación. Pero hay algo que empieza a cambiar. No en los discursos, ni siquiera en las leyes. Cambia en la experiencia. En la espera. En esa cita médica que tarda más de lo razonable. En el cansancio visible de quien te atiende. En el comentario, cada vez menos aislado, de ese profesional que se marcha fuera porque aquí ya no encuentra lo que necesita. No desaparece la sanidad. Pero deja de sentirse igual. La educación tampoco se quiebra de repente. Simplemente se ll...

SERIE. "Conciencia, sistema y persistencia en tiempos de ajuste silencioso". BLOQUE 3. POBREZA Y ESTRUCTURA.

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BLOQUE 3. POBREZA Y ESTRUCTURA 5- Cuando trabajar no garantiza estabilidad El trabajo ha sido, durante mucho tiempo, el eje de la estabilidad. No solo como fuente de ingresos, sino como estructura sobre la que organizar la vida. Trabajar significaba algo más que desempeñar una función: significaba poder prever, proyectar, sostener decisiones en el tiempo. El esfuerzo encontraba una correspondencia razonable en la seguridad. Esa relación está cambiando. Hoy es posible trabajar de forma continua, cumplir con las obligaciones, adaptarse a las exigencias del entorno y, sin embargo, no alcanzar una estabilidad suficiente. No se trata de una excepción. Empieza a ser una condición extendida. La diferencia no es menor. Cuando el trabajo garantiza estabilidad, permite construir. Cuando no la garantiza, obliga a gestionar. Gestionar gastos, gestionar incertidumbre, gestionar riesgos que antes quedaban amortiguados por la continuidad de los ingresos y la previsibilidad del entorno. La vida deja d...

SERIE. "Conciencia, sistema y persistencia en tiempos de ajuste silencioso". Bloque 3. "POBREZA Y ESTRUCTURA"

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  3- El espacio se estrecha. La desaparición de la clase media. “No estamos ante una crisis coyuntural. Estamos asistiendo a la desaparición práctica de la clase media como espacio de autonomía.” Las crisis suelen entenderse como interrupciones. Momentos en los que algo deja de funcionar, en los que las condiciones se deterioran de forma temporal y obligan a adoptar medidas de ajuste. Bajo esa lógica, toda crisis contiene implícita una expectativa: la recuperación. Antes o después, el sistema volverá a un estado de equilibrio reconocible. Pero no todos los procesos responden a ese esquema. Algunos no interrumpen el funcionamiento. Lo reconfiguran. Cuando se observa la evolución de amplios sectores sociales en las últimas décadas, la idea de crisis resulta insuficiente. No se trata solo de una fase difícil dentro de un ciclo económico. Se trata de un desplazamiento más profundo en la forma en que se organiza la estabilidad. Durante mucho tiempo, la llamada clase media no fue solo un...

SERIE. "Conciencia, sistema y persistencia en tiempos de ajuste silencioso". Bloque 3. "POBREZA Y ESTRUCTURA"

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          Bloque 3.  "POBREZA Y ESTRUCTURA" 3- Cuidado y control           “Una sociedad que convierte la ayuda en identidad termina confundiendo cuidado con control.” La ayuda nace como respuesta. Aparece cuando alguien necesita apoyo, cuando una situación concreta exige una intervención que permita sostener lo que, por sí solo, no se mantiene. En su origen, la ayuda es circunstancial. No define a quien la recibe. Responde a un momento. Pero esa condición puede cambiar. Cuando la ayuda deja de ser una respuesta puntual y comienza a organizar de forma estable la relación entre una parte de la sociedad y las instituciones, se produce un desplazamiento más profundo. La ayuda ya no describe una situación. Empieza a definir una posición. Y, con el tiempo, una identidad. No ocurre de manera explícita. Nadie establece que una persona deba ser reconocida por el tipo de ayuda que recibe. Sin embargo, cuando el acceso a recursos, s...

SERIE: Carretera hacia el azul infinito Un viaje por la Costa Amalfitana

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  Capítulo 7. Ultimo Capítulo. Cuando el viaje es la excusa El último día llegó sin avisar. Nos despertamos temprano, como si el cuerpo supiera que no quedaba tiempo que perder. La luz entraba suave por la ventana, acariciando la habitación y anunciando un día limpio, tranquilo, casi perfecto. Mari Cruz ya estaba despierta. Preparaba comenzó a vestirse con esa calma suya que parece ordenar el mundo. Yo me quedé unos segundos observándola, en silencio, intentando guardar ese instante en algún lugar donde no pudiera perderse. Bajamos a desayunar sin prisa. La misma mesa, las mismas vistas, el mismo mar extendiéndose al fondo como si no tuviera final. Todo seguía ahí, igual… y sin embargo distinto. Porque nosotros ya no éramos los mismos. — ¿Qué hacemos hoy? — pregunté. Mari Cruz sonrió. — Despedirnos bien. No hacía falta más. Bajamos por última vez a Marina di Praia . La pequeña cala ya empezaba a llenarse, pero para nosotros seguía siendo nuestro lugar. Nos acomodamos sin esfuerzo, ...

SERIE . "Carretera hacia el azul infinito. Cuando el viaje es la excusa" - CAPITULO 6.

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Capítulo 6 Positano al caer la noche Regresamos hacia Praiano por la tarde. La luz empezaba a suavizarse y la carretera, que por la mañana parecía exigente, ahora se volvía casi amable. — ¿Paramos en Positano? — propuso Mari Cruz. No hacía falta insistir. Aparcar allí siempre es una pequeña aventura, pero tuvimos suerte. Dejamos el coche y comenzamos a bajar por las calles empinadas que parecen caer directamente al mar. Positano es distinta a Praiano. Más elegante. Más luminosa. Más consciente de su propia belleza. Las casas se apilan sobre la montaña como si alguien las hubiera colocado una encima de otra con mucho cuidado. Las tiendas estaban abiertas, llenas de vestidos de lino, sandalias, cerámicas de colores. Mari Cruz se detenía en cada escaparate. — Solo mirar — decía. Yo asentía, sabiendo perfectamente que “solo mirar” en Positano es una expresión bastante flexible. Cuando llegamos cerca del agua, la tarde ya empezaba a transformarse en noche. Las luces de las casas se encendía...

“Gobernar a Gritos: Urgencias, Grietas y Pactos con Uno Mismo”

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  Pedro Sánchez se ha convertido en el símbolo perfecto de una paradoja democrática: un presidente obligado a pactar sus propias medidas urgentes… con su propio Gobierno. La escena, repetida ya demasiadas veces, transmite hacia fuera una sensación de desgobierno y fatiga institucional que trasciende a la izquierda y a la derecha. Y, sin embargo, detrás del ruido hay una oportunidad: o esta coalición aprende a gestionar el desacuerdo con altura de miras o terminará reforzando el argumento de quienes sostienen que España es, por naturaleza, ingobernable. Un Gobierno que negocia consigo mismo El ciudadano que enciende la televisión o abre el móvil se encuentra siempre la misma secuencia: filtraciones cruzadas, pulsos entre ministerios, amenazas veladas de “plantón” en el Consejo de Ministros cada vez que toca aprobar un nuevo paquete “urgente”. La urgencia, a fuerza de repetirse, empieza a parecer un género retórico más que una reacción responsable ante una crisis real. Que un Gobiern...

CRONICAS FALLERAS. UNA DEFENSA DE LO QUE SOMOS.

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  Ayer acabaron las Fallas y hay algo que todos los años me incomoda. No es la pólvora. No es la música. No es la intensidad de la fiesta. Es el relato. Ese que reduce las Fallas a borracheras, a verbenas descontroladas, a noches sin medida. Ese que simplifica una tradición centenaria hasta convertirla en un ruido molesto, en una excusa para el exceso, en algo que poco tiene que ver con lo que realmente somos los falleros. Y no. Las Fallas no son eso. O, al menos, no deberían serlo. Porque detrás de cada falla hay un año entero de trabajo. Detrás de cada casal hay convivencia, esfuerzo, compromiso. Detrás de cada acto hay historia, cultura y una forma de entender la vida en comunidad. Ser fallero no es salir a beber sin control durante una semana. Ser fallero es implicarse. Es construir. Es respetar. Es entender que formas parte de algo mucho más grande que tú. El problema no es que exista la fiesta —porque las Fallas son, y deben ser, fiesta—. El problema es cuando el ruido tapa e...

CRONICAS FALLERAS: LA CREMA. CUANDO EL FUEGO LO EXPLICA TODO.

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  Hay un momento en las Fallas que siempre llega… aunque nunca estés del todo preparado. Es la cremà. Durante días hemos vivido alrededor de la falla como si fuera algo eterno. La hemos mirado, enseñado, defendido. Hemos hablado de ella con orgullo, como si fuera una parte de nosotros que había tomado forma en mitad de la plaza. Y quizá lo era. Pero esta noche todo cambia. El ambiente es distinto. Ya no hay la alegría desbordada de otros días. Hay ruido, sí… hay gente, hay música, hay pólvora. Pero dentro de uno mismo aparece algo más callado, más difícil de explicar. Una mezcla extraña de orgullo y tristeza. Me gusta estar cerca de la Falla cuando todo está a punto de empezar. Mirarla una vez más, recorrerla con la mirada como si quisiera guardarla entera en la memoria. Cada detalle, cada escena, cada rincón que durante días ha tenido vida. Porque sabes que en unos minutos… dejará de estar. Cuando prenden la mecha, el tiempo vuelve a cambiar. El fuego empieza poco a poco, casi con...

CRONICAS FALLERAS. Lo que soy cuando digo que soy fallero.

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Hay preguntas que parecen sencillas… hasta que intentas responderlas de verdad. ¿Qué significa ser fallero? Durante años he dado respuestas rápidas. He hablado de fiestas, de pólvora, de monumentos, de música. He explicado lo que hacemos, lo que se ve, lo que cualquiera puede entender desde fuera. Pero con el tiempo he descubierto que ser fallero no se explica así. Se siente. Ser fallero, para mí, no empieza en marzo. Empieza mucho antes, en esos días en los que el casal está medio vacío y, sin embargo, ya estamos pensando en lo que vendrá. En una conversación cualquiera, en una idea que surge sin importancia, en una ilusión que empieza a tomar forma sin hacer ruido. Es pertenecer. A un grupo de personas que, con el paso del tiempo, dejan de ser solo compañeros de fiesta para convertirse en parte de tu vida. Personas con las que discutes, te ríes, te implicas… y con las que compartes algo que no sabrías vivir igual sin ellas. Ser fallero es aprender a dar. Tiempo, esfuerzo, paciencia. ...