Menos toreros y más bomberos… o cómo esconder la incompetencia detrás de un eslogan



Fuente "El Periódico Mediterráneo": https://www.elperiodicomediterraneo.com/caso-abierto/sucesos-en-castellon/2026/07/05/vecinos-azuebar-evacuados-incendio-soneja-menos-toreros-mas-bomberos-132153312.html?


Hay frases que nacen para hacer pensar y otras que nacen para impedir precisamente eso. "Menos toreros y más bomberos" pertenece a esta segunda categoría.

Es un eslogan perfecto para las redes sociales: breve, ideológico, provocador y, sobre todo, extraordinariamente útil para desviar la atención del verdadero problema.

Porque los montes españoles no arden porque existan toreros.

Arden porque quienes tienen la obligación de gestionarlos llevan años abandonándolos.

Cada verano asistimos al mismo teatro. Las llamas devoran miles de hectáreas con enormes llamaradas, los informativos abren con imágenes apocalípticas de pueblos evacuados, de gente alojada en polideportivos de poblaciones vecinas, mientras los responsables políticos comparecen con gesto solemne y prometen más aviones, más helicópteros y más bomberos. Después llega septiembre, cae la primera lluvia — si cae— y el problema desaparece... hasta el verano siguiente.

Lo que nunca aparece en la fotografía es el monte durante los otros once meses del año. Ninguna televisión enseña los cortafuegos convertidos en selvas, ni recorre los caminos forestales cerrados por la maleza.

Nadie explica por qué toneladas de biomasa seca permanecen acumuladas esperando una chispa.

Porque eso no genera titulares. Pero genera responsabilidades. Y ahí es cuando empieza el silencio. Porque la prevención nunca da votos.

Un monte limpio no sale en televisión.

Una cuadrilla forestal desbrozando en febrero no emociona a nadie, ni un ganadero que mantiene limpio el monte con su rebaño tampoco.

Pero un incendio gigantesco permite ruedas de prensa, declaraciones solemnes y discursos grandilocuentes sobre el cambio climático mientras se evita cuidadosamente hablar de la negligencia cotidiana.

Sí, el cambio climático existe.

Pero también existe la incompetencia.

Y esta última tiene nombre, apellidos y partidas presupuestarias. Sea cual sea su signo político.

Durante siglos, los montes españoles fueron aprovechados, limpiados y mantenidos por quienes vivían en ellos. Agricultores, pastores, resineros y leñadores no necesitaban ministerios que les explicaran cómo cuidar el bosque. Lo hacían porque de él dependía su vida.

Hoy muchos de esos oficios han desaparecido, expulsados por una burocracia asfixiante, una rentabilidad inexistente y unas políticas que parecen diseñadas desde despachos donde el monte solo se conoce a través de fotografías.

El resultado está a la vista.

Bosques convertidos en auténticos almacenes de combustible. Y cuando llega el fuego, se pide un milagro a los bomberos.

Pero los bomberos no hacen milagros. Los bomberos apagan incendios. Y no sustituyen la prevención. No limpian montes durante el invierno. No mantienen cortafuegos, ni diseñan políticas forestales.

Eso sí, se les exige resolver en unas horas el abandono acumulado durante años.

Y eso es profundamente injusto.

Utilizar además su figura para lanzar una consigna contra los toreros resulta intelectualmente pobre y políticamente oportunista.

Porque el problema nunca fue elegir entre toreros o bomberos.

El problema es elegir entre gestionar o improvisar. Entre prevenir o lamentarse. Entre trabajar durante todo el año o aparecer únicamente cuando las cámaras ya están grabando.

España necesita más bomberos. Por supuesto.

Pero necesita, sobre todo, muchos más ingenieros forestales, agentes medioambientales, cuadrillas permanentes de limpieza, pastores, agricultores y una política que entienda que los incendios no empiezan cuando alguien prende una cerilla.

Empiezan mucho antes.

Empiezan cuando un gobierno considera que limpiar un monte es un gasto y no una inversión, cuando la ideología sustituye al conocimiento técnico. Y cuando resulta más rentable fabricar un eslogan que asumir responsabilidades.

Porque repetir "menos toreros y más bomberos" no apaga un solo incendio.

Limpiar los montes, sí.

Y quizá ha llegado el momento de cambiar de lema.

No necesitamos menos toreros.

 Necesitamos menos demagogos, menos políticos que gobiernen a golpe de consigna y menos propaganda convertida en política pública. Y muchos más gestores capaces de comprender que un bosque no se salva en agosto, cuando ya está ardiendo. 

Se salva en noviembre, en enero, en marzo y en mayo.

Todo lo demás es humo —nunca mejor dicho—, del que asfixia la inteligencia.

"Los incendios no se apagan con ideología; se evitan con gestión. El resto son consignas lanzadas sobre las cenizas."


Comentarios

  1. Yo lo cambiaría por menos ayudas a los que no han cotizado nunca y más bomberos. Pero claro, ni rima ni interesa al bien común del gobierno.

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    1. Ese es el conflicto con frases inventadadas para distraer de la verdadera cuestión: ¿en qué se gasta el dinero público y cuáles son las prioridades de un Gobierno? El verdadero problema de España no es que existan demasiados gobernantes convencidos de que un buen eslogan puede sustituir a una buena gestión.

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