“Estudio sobre la insubordinación de dos hamburguesas”

 


Ayer cené solo. Lo digo sin dramatismo, porque a estas alturas la soledad culinaria ya no es una tragedia: es una situación perfectamente asumida. Uno entra en la cocina como quien entra en una negociación internacional consigo mismo.

Hamburguesas de pollo en la air fryer. 180 grados. 15 minutos.

Plan impecable. Plan adulto. Plan de alguien que claramente merece ser tomado en serio por la vida.

Las metí dentro con la confianza de un ingeniero aeroespacial en misión crítica y me fui a hacer cosas igual de importantes, como comprobar que no había nada mejor que cenar (confirmado científicamente).

Cuando volvió el momento, el aparato pitó con esa indiferencia mecánica de quien dice “yo he hecho mi parte, ahora tú verás”.

Abrí el cajón.

Y ahí estaban.

Intactas.

No hechas. No crujientes. No transformadas.

Simplemente… presentes.

Como si la cocción fuera un concepto opcional.

Pero lo peor vino después.

Me miraban.

Lo juro.

Ahí, en el fondo del cajón, con una calma insultante, como si hubieran decidido no participar en el proceso culinario por principios éticos superiores.

Y entonces se rieron.

Una carcajada pequeña, grasienta, casi imperceptible… pero lo suficiente como para que yo entrara en un estado emocional poco recomendable.

No era ya una cena fallida.

Era una provocación.

En ese momento tomé una decisión que no me enorgullece, pero que la historia deberá juzgar con perspectiva: subí la temperatura a 200 grados durante cinco minutos más.

Fue rápido.

Fue implacable.

Fue… definitivo.

Su fin llegó con la serenidad de lo inevitable, tumbadas en un plato, ya sin ironía posible, cubiertas por un manto solemne de ketchup, como si alguien hubiera intentado darles dignidad póstuma sin demasiado éxito.

Silencio en la cocina.

Solo yo.

Y el leve zumbido de un electrodoméstico que, sospecho, estaba intentando no mirarme a los ojos.

Y entonces lo entendí: la air fryer no cocina alimentos.

Te evalúa.

Te observa.

Y si fallas en algo tan básico como una hamburguesa de pollo, no te corrige… simplemente espera a ver si estás listo para la siguiente lección.

Yo, de momento, sigo en recuperación. 😂


Comentarios

  1. Todos hemos sufrido en algún momento una relación tensa con la Air Fryer.

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